

LAS PERSONALIDADES DEL CORREDOR:
Cuando decidimos pasar a una vida distinta e incluimos en este cambio la práctica del atletismo, pasamos por una transformación muy curiosa. Desde aquella figura sedentaria hasta la figura atlética y predispuesta a recorrer kilómetros sin ningún complejo, se perfilan una serie de cambios que pueden darnos una visión bastante bien distinta de nosotros mismo ante el espejo y ante los demás. Sin embargo, no todos los practicantes de atletismo han realizado una metamorfosis completa. Algunos han partido de un punto intermedio; otros, en cambio, desde el principio. Sea como fuere, daremos vía libre al sentido del humor y que cada uno se identifique con cualquiera de estas personalidades.
EL PRINCIPIANTE:
Es la fase mas difícil, ya que no solo debemos de adaptar nuestro cuerpo a la nueva rutina, sino que además el estilo de vida cambia gradualmente. Es posible que a nuestro principiante sus amigos y familiares no le apoyen mucho, ya que, o bien el atletismo no entra en sus vidas o ven su nueva actividad como un capricho temporal. Nuestro corredor es poco constante, si hace mal tiempo, no correrá, o buscará cualquier excusa para no hacerlo. Cualquier tentación será fácilmente aceptada por su voluntad: una invitación al cine a su hora habitual de entrenamiento, deslices en la dieta que acaba de imponerse. ¿Lo mas difícil para él?. Entrar en un concepto de disciplina y autocontrol.
EL AFICIONADO:
Empieza a disfrutar corriendo. Puede incluso haberse creado un grupo de compañeros de fatiga y ninguno de ellos tienen aún grandes pretensiones. La salud y el divertimiento son sus objetivos. Los planes de entrenamientos no entran en su rutina. Esta es una etapa donde nuestro protagonista intenta imitar ciertos aspectos y gestos que ven en los corredores más experimentados y donde el ansia por progresar en su nuevo "hobby" le llevará a pedir consejo a compañeros con más tablas y dedicación. Las lesiones son un factor determinante en su moral, pueden desanimarle por completo o generar un estado de angustia y ansiedad que le provoquen un empeoramiento de su estado, Correr es algo que le divierte y no va a dejarlo por una pequeña molestia aquí o allá.
EL "CARRERAS":
Nuestro personaje empieza a conocer el mundillo atlético y a documentarse de manera indiscriminada. Corre cualquier carrera que se le ponga por delante sin fijarse en distancia, calendarios o intensidad. No entrena con un objetivo, pero entrena, ¿para que?, ganar a su grupo de amigos y vivir el ambiente de las carreras. Suele sobreentrenarse y sufre lesiones con frecuencia. Sin embargo, vive el atletismo intensamente y eso a veces le provoca cierto excesos que se le lleva a estados periódicos de irritabilidad.
EL CORREDOR:
Con mas experiencia, nuestro amigo sabe establecer periodos de entrenamiento y de descanso. Utiliza las competiciones como preparación para otras mas importante y es consciente de sus propias limitaciones. Empieza a plantearse ser dirigido por algún monitor o entrenador e incluso forma parte de un club de atletismo.
EL ATLETA:
Punto y final. Ha conseguido la transformación completa. Sabe establecer los periodos de recuperación dirigido por una persona especializada, y lo que fué una rutina de ocio se ha convertido practicamente en una "profesión". Conoce su cuerpo y sabe interpretar sus avisos y prever cuándo debe bajar intensidad y de qué forma hacerlo. Es disciplinado y se plantea unos determinados objetivos y para ello utiliza una planificación anual que le lleven a conseguirlo. La falta de apoyo familiar y de su círculo de amigos se ha convertido en admiración. Ya no es un viejo pasajero, es un atleta y, como tal, es tratado con respeto incluso por aquellos que no veían la práctica atlética como algo posible en su persona